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La internacionalización: Oleum Alcazaba no tiene límites

Como CEO & Founder de Oleum Alcazaba, he tenido siempre una convicción muy clara: el aceite de oliva virgen extra español no es solo un producto gastronómico, es una cultura capaz de trascender fronteras. Y hoy puedo decir con orgullo que Oleum Alcazaba es precisamente eso: una marca construida para el mundo.

La internacionalización no es para nosotros una estrategia puntual, es el eje central de nuestra visión de crecimiento. Desde el primer día entendimos que el valor del AOVE español no termina en su origen, sino que comienza realmente cuando es capaz de emocionar a un consumidor en Miami, Seúl, Taipéi o Buerdeos.

En Estados Unidos hemos encontrado un mercado extraordinariamente receptivo al aceite de oliva premium. Un consumidor cada vez más informado, que busca salud, calidad y autenticidad, pero también historia y marca. Allí, Oleum Alcazaba se posiciona como un puente entre el Mediterráneo y el estilo de vida saludable americano, aportando no solo producto, sino también una narrativa clara de origen, excelencia y cultura, gracias a recibir a clientes de muchos países, estar en barcos de la naviera Royal Caribbean, nuestro aceite llega a mucha más gente internacional desde la primera potencia mundial.

En Corea del Sur estamos desarrollando uno de los proyectos más interesantes para nuestra marca. Es un mercado sofisticado, exigente y con una sensibilidad especial hacia los productos gourmet europeos. Allí hemos aprendido que la clave no es solo vender aceite de oliva, sino adaptarlo a su lenguaje gastronómico, a su forma de entender el lujo y la experiencia culinaria. Y Oleum Alcazaba encaja perfectamente en ese escenario.

Taiwán representa otra gran oportunidad para nosotros. Un mercado en crecimiento, con un consumidor curioso, abierto a la gastronomía internacional y con una clara tendencia hacia productos saludables y premium. Allí, nuestro AOVE se percibe como un producto aspiracional, y trabajamos activamente en construir relaciones sólidas con distribuidores y partners locales.

Europa, por supuesto, sigue siendo un pilar fundamental. Mercados como Francia, Alemania o los países Bálticos exigen excelencia constante. No basta con ser español; hay que ser consistente, profesional y diferencial. En este contexto, Oleum Alcazaba se posiciona como una marca que combina tradición, calidad y una visión moderna del aceite de oliva virgen extra.

Uno de los elementos que más valoran nuestros socios internacionales es nuestra capacidad de asesoramiento. No nos limitamos a exportar aceite; ayudamos a entenderlo. Trabajamos mano a mano con importadores y distribuidores para seleccionar variedades de aceituna, definir perfiles organolépticos y adaptar el producto a cada mercado. Esa parte consultiva es hoy una de las grandes fortalezas de nuestra marca.

Además, hemos apostado por la flexibilidad como ventaja competitiva. Diferentes formatos, tamaños, personalizaciones y propuestas a medida nos permiten adaptarnos a proyectos muy diversos: desde retail gourmet hasta horeca, pasando por marcas privadas o proyectos corporativos. Esta capacidad de adaptación ha sido clave en nuestra expansión internacional.

En definitiva, Oleum Alcazaba es hoy una marca que no entiende de fronteras. Entiende de mercados, de culturas y de personas. Y sobre todo entiende que el aceite de oliva virgen extra español tiene un papel protagonista en la gastronomía global.

Mi visión es clara: seguir llevando Oleum Alcazaba a los mercados más exigentes del mundo sin perder nunca nuestra esencia. Porque cuando un producto es auténtico, bien hecho y bien contado, no hay límites reales para su crecimiento.

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